Cómo funcionan las elecciones en Costa Rica: guía simple y sin colores políticos
Una explicación tranquila y sin banderas de cómo el país escoge a quienes lo gobiernan, para que nadie llegue a la urna con dudas de fondo.

Lo esencial
- El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) organiza y arbitra las elecciones con rango constitucional, como un poder independiente de los otros tres.
- Cada cuatro años, el primer domingo de febrero, se eligen Presidente y dos Vicepresidentes junto a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa; las autoridades municipales van en un calendario separado.
- Para ganar la presidencia en primera ronda se necesita al menos el 40% de los votos válidos; si nadie lo alcanza, hay segunda ronda en abril entre las dos primeras fórmulas.
- Se vota con la cédula de identidad y a partir del padrón electoral; votar es a la vez un derecho y un deber cívico.
- Costa Rica no tiene ejército desde 1948 y sostiene una larga tradición democrática que descansa en confiar el conteo del voto a una institución imparcial.
En Costa Rica las elecciones nacionales las organiza y arbitra el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), un órgano con rango constitucional. Cada cuatro años, el primer domingo de febrero, la ciudadanía elige al Presidente y a dos Vicepresidentes, y a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa. Las autoridades municipales se eligen aparte, en su propio calendario. Para ganar la presidencia en la primera vuelta hace falta al menos el 40% de los votos válidos; si nadie llega, hay segunda ronda en abril.
Ese párrafo resume la mecánica, pero conviene entenderla despacio, porque detrás de cada regla hay una decisión pensada para que el poder cambie de manos sin sobresaltos. Este texto no habla de partidos, ni de nombres, ni de quién debería ganar. Habla de cómo funciona el sistema, así como se explica el funcionamiento de un reloj: pieza por pieza, sin decir qué hora nos gustaría que marcara. 2026 es, en efecto, un año electoral en Costa Rica, y precisamente por eso vale la pena repasar las reglas del juego con la cabeza fría, antes de que el ruido de la campaña las vuelva borrosas.
¿Qué es el TSE y por qué es tan respetado?
El Tribunal Supremo de Elecciones es la institución que organiza, dirige y vigila todos los actos relativos al sufragio. Redacta el padrón, imprime las papeletas, capacita a quienes atienden las mesas, cuenta los votos y proclama a los ganadores. Pero su papel va más allá de la logística: el TSE es también el árbitro que resuelve los conflictos electorales y el que interpreta, con autoridad última, las normas sobre el voto. Nadie por encima de él revisa lo que decide en materia electoral.
Aunque la Constitución habla de tres poderes clásicos, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, la doctrina costarricense suele describir al TSE como un cuarto poder de hecho, por la independencia y el rango con que la Constitución lo dotó. La idea de fondo es sencilla y profunda: quien organiza una elección no puede ser al mismo tiempo jugador. Si el conteo de los votos dependiera del gobierno de turno, la sospecha envenenaría cada resultado. Al entregar esa tarea a un órgano separado, el país blindó lo más delicado de la democracia, que es la confianza en que cada voto se cuenta tal como se depositó.
El respeto que rodea al TSE no es casual ni gratuito. Se cultivó con décadas de elecciones limpias, de traspasos de mando ordenados y de resultados aceptados incluso por quienes perdieron. En un continente donde el conteo de los votos ha sido tantas veces motivo de crisis, esa reputación es un patrimonio nacional. Conviene recordar que la separación entre organizar y competir es la misma lógica que sostiene otras garantías institucionales; sobre cómo se protege al ciudadano frente al poder público conviene leer también qué hace la Sala Constitucional y el recurso de amparo.
En Costa Rica el poder no se hereda ni se toma: se presta por cuatro años, y quien lo presta es el votante.
¿Qué cargos se eligen?
En las elecciones nacionales se eligen dos grandes bloques de autoridades. Por un lado, el Poder Ejecutivo, encabezado por el Presidente de la República y dos Vicepresidentes, que se postulan juntos en una misma fórmula. Por otro lado, el Poder Legislativo, integrado por 57 diputados que forman la Asamblea Legislativa, el órgano encargado de hacer las leyes, aprobar el presupuesto y ejercer control político sobre el gobierno.
Hay una diferencia importante en la forma de elegir a unos y a otros. La presidencia se decide en una sola contienda de alcance nacional: se cuenta a todo el país como un único territorio. Los diputados, en cambio, se eligen por provincia, y a cada provincia le corresponde un número de escaños según su población. Por eso una misma persona, el mismo domingo, marca papeletas distintas: una para la fórmula presidencial y otra para las candidaturas legislativas de su provincia.
Las autoridades municipales, es decir, quienes gobiernan los cantones, se eligen en un calendario separado del de las elecciones nacionales. Esa separación es deliberada. Busca que los asuntos locales, que son los más cercanos a la vida diaria de la gente, no queden aplastados por el ruido de la campaña presidencial, y que el votante pueda pensar cada elección con su propia lógica.
- Presidente y dos Vicepresidentes de la República, en una fórmula única de alcance nacional.
- 57 diputados a la Asamblea Legislativa, elegidos por provincia según su población.
- Autoridades municipales de cada cantón, que se eligen en un calendario propio y separado.
¿Cuándo y cómo se vota?
Las elecciones nacionales se celebran cada cuatro años, el primer domingo de febrero. Esa regularidad no es un detalle menor: saber de antemano la fecha exacta, sin que dependa de la voluntad de quien gobierna, es una de las garantías silenciosas de la democracia. El calendario manda, no las personas. El día señalado, los centros de votación abren durante una jornada amplia para que quepan todas las filas, y cierran a una hora fijada por la ley.
Para votar se usa la cédula de identidad, el documento que acredita quién es cada persona. El TSE elabora con antelación el padrón electoral, que es la lista oficial de quienes tienen derecho a sufragar y el lugar donde les corresponde hacerlo. Antes de la elección conviene que cada quien verifique en qué junta receptora está inscrito, para no llegar a la mesa equivocada. En la mesa, la persona se identifica, recibe las papeletas, marca su preferencia en secreto tras una mampara y deposita el voto en la urna.
El secreto del voto es sagrado. Nadie puede exigir a otra persona que revele por quién votó, ni vigilar su elección. Esa intimidad es la que permite que cada uno decida en libertad, sin presiones de nadie. Y hay otro rasgo que da tranquilidad: las mesas no las atienden funcionarios del gobierno, sino ciudadanas y ciudadanos comunes que colaboran como miembros de mesa, muchas veces personas propuestas por distintos partidos que se vigilan entre sí. El conteo empieza esa misma noche, a la vista de testigos.
¿Qué es la segunda ronda?
Para ganar la presidencia en la primera ronda, una fórmula necesita reunir al menos el 40% de los votos válidos. No hace falta la mitad más uno, como mucha gente supone, sino ese umbral del cuarenta por ciento. Si en la votación de febrero alguna fórmula lo alcanza, la elección termina ahí y esa fórmula resulta electa. Los votos nulos y los blancos no cuentan para ese porcentaje, que se calcula solo sobre los votos válidamente emitidos.
Cuando ninguna fórmula llega al 40%, la Constitución prevé una segunda ronda, también llamada balotaje. Se celebra en abril, unas semanas después de la primera, y a ella pasan únicamente las dos fórmulas presidenciales que obtuvieron más votos en febrero. En esa segunda vuelta gana quien reciba más votos, sin umbral que alcanzar: basta con superar a la otra fórmula. La segunda ronda decide solo la presidencia; la composición de la Asamblea Legislativa queda definida desde la primera votación de febrero.
La lógica del umbral y del balotaje merece una pausa. Exigir un mínimo del 40% busca que quien asuma la presidencia lo haga con un respaldo suficientemente amplio, y no con una porción pequeña del electorado repartido entre muchas candidaturas. Y cuando ese respaldo no aparece a la primera, la segunda ronda le da a la ciudadanía una elección más clara, entre dos opciones, para que el resultado final descanse en una mayoría real. Es un mecanismo pensado para dar legitimidad, no para favorecer a nadie.
- 01En febrero, si una fórmula presidencial obtiene al menos el 40% de los votos válidos, queda electa y no hay segunda ronda.
- 02Si ninguna llega a ese 40%, en abril compiten las dos fórmulas más votadas.
- 03En la segunda ronda gana quien reciba más votos, sin umbral mínimo que alcanzar.
¿Por qué importa entender esto?
Entender la mecánica del voto no es un lujo de especialistas. Es lo que separa a un ciudadano que decide con criterio de uno que se deja llevar por lo que otros le dicen. Quien sabe qué se elige, cada cuánto y con qué reglas, llega a la urna con la cabeza clara y sale de ella sin la sensación de haber cumplido un trámite a ciegas. La educación cívica es, en el fondo, la defensa más barata y más duradera que tiene una democracia.
Hay un dato que ayuda a dimensionar por qué Costa Rica cuida tanto estas reglas. El país abolió su ejército en 1948 y, desde entonces, apostó por resolver sus diferencias en las urnas y en los tribunales, no con las armas. Sin cuarteles que tienten al poder, el voto se convirtió en el único camino legítimo para gobernar. Esa decisión, tomada hace generaciones, explica buena parte del respeto casi reverencial que el país guarda por sus procesos electorales.
Comprender el sistema también protege frente a la desinformación. En época de campaña abundan las afirmaciones apresuradas sobre cómo se cuentan los votos o qué hace falta para ganar. Quien conoce las reglas puede distinguir un dato de un rumor y no se deja arrastrar por la primera alarma que circula. Saber cómo funciona el TSE, cuándo se vota, qué se elige y cómo opera la segunda ronda es, al final, una forma de cuidar entre todos algo que costó mucho construir. Si el interés se extiende a cómo se controla la actuación de la administración pública, resulta útil conocer también qué es el Tribunal Contencioso Administrativo, otra pieza del mismo edificio institucional.
El poder, en Costa Rica, no se hereda ni se toma por la fuerza. Se presta por un plazo fijo, y quien lo presta es el votante. Entender cómo se ejerce ese préstamo, con qué reglas y ante qué árbitro, es la manera más concreta de honrarlo. No hace falta ser abogado ni politólogo para hacerlo bien. Basta con acercarse a las reglas con la misma calma con la que uno se acerca a algo que le pertenece.
Mayid Brenes
Mayid Brenes es abogado y notario público con más de treinta años de ejercicio en litigio administrativo y laboral, derecho público y energía. Fue Director Jurídico de RECOPE, la empresa nacional de energía.
Preguntas frecuentes
¿Quién organiza las elecciones en Costa Rica?
Las organiza y arbitra el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), un órgano con rango constitucional e independiente de los demás poderes. Elabora el padrón, imprime las papeletas, cuenta los votos, resuelve los conflictos electorales y proclama a los ganadores. Su independencia busca que quien organiza la elección no sea a la vez competidor.
¿Cada cuánto se vota y en qué fecha?
Las elecciones nacionales se celebran cada cuatro años, el primer domingo de febrero. Esa fecha está fijada de antemano y no depende de la voluntad de quien gobierna. Las autoridades municipales se eligen en un calendario separado, con su propia fecha.
¿Cuántos votos necesita un candidato presidencial para ganar en la primera ronda?
Necesita al menos el 40% de los votos válidos. No es la mitad más uno, sino ese umbral del cuarenta por ciento. Si una fórmula lo alcanza en febrero, queda electa; si ninguna llega, hay segunda ronda en abril entre las dos fórmulas más votadas.
¿Qué se elige además del Presidente?
Junto al Presidente y a los dos Vicepresidentes se eligen los 57 diputados de la Asamblea Legislativa, que se reparten por provincia según su población. Las autoridades municipales de cada cantón se eligen aparte, en su propio calendario.
¿Con qué documento se vota y cómo sé dónde me toca?
Se vota con la cédula de identidad. El TSE elabora el padrón electoral, que indica quiénes pueden votar y en qué junta les corresponde. Antes de la elección conviene verificar el lugar de votación para llegar a la mesa correcta. El voto es secreto y nadie puede exigir que se revele por quién se votó.
Fuentes
- Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica · Tribunal Supremo de Elecciones (TSE)
- Código Electoral (Ley N.° 8765) · Sistema Costarricense de Información Jurídica (SCIJ)
- Poder Judicial de Costa Rica · Poder Judicial de Costa Rica
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