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Mayid Brenes
IA jurídica

IA para abogados en Costa Rica: cómo usar ChatGPT y Claude sin violar el secreto profesional

Una guía honesta sobre lo que un abogado costarricense puede hacer con la inteligencia artificial, y las líneas que nunca debe cruzar.

Por Mayid Brenes9 min de lectura
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IA jurídica

Lo esencial

  • En Costa Rica no rige todavía una ley específica de IA, pero la Ley 8968 de protección de datos y el Código de Deberes Jurídicos y Morales ya la gobiernan por completo.
  • Nunca introduzca datos confidenciales de un cliente en una herramienta de consumo. El secreto profesional (Art. 41) no admite excepciones por comodidad.
  • La IA sirve para investigar, redactar primeros borradores, resumir expedientes, revisar contratos contra un playbook y traducir. Sirve para pensar mejor, no para pensar en su lugar.
  • Verifique cada cita, cada artículo y cada sentencia. El deber de diligencia (Art. 39) recae sobre usted, no sobre el modelo.
  • Distinga las herramientas de consumo de las que ofrecen garantías contractuales de confidencialidad. La diferencia decide qué información puede tocar cada una.

Un colega me confesó hace poco que le tenía miedo a la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, la usaba a escondidas. Le daba vergüenza admitir que le pedía a ChatGPT que le ordenara un escrito, y le daba pánico que ese hábito lo llevara a un tribunal disciplinario. Las dos cosas son razonables. La IA generativa ya está en los despachos costarricenses, con permiso o sin él, y la conversación seria no es si conviene usarla. Es cómo usarla sin poner en riesgo lo único que un abogado no puede reponer: la confianza del cliente y su propia palabra.

En Costa Rica no rige hoy ninguna ley específica de inteligencia artificial. Sí rigen la Ley 8968 de protección de datos y el Código de Deberes Jurídicos y Morales. Con esas dos piezas basta para trazar la línea: usted puede usar ChatGPT o Claude para investigar con verificación, redactar borradores, resumir expedientes, revisar contratos y traducir, siempre que no ingrese datos confidenciales del cliente en herramientas de consumo y verifique cada cita antes de firmar. El modelo asiste; usted responde.

¿Qué dice la ley costarricense sobre el uso de IA en la abogacía?

Poco de forma directa, y eso confunde a mucha gente. Hay varios proyectos de ley en la Asamblea Legislativa y una estrategia nacional, la ENIA 2024–2027 del MICITT, que marca la ruta del país. Pero ninguna norma le dice al abogado, con nombre y apellido, qué puede escribir en un chatbot. La regulación viene por otro lado.

El marco vinculante hoy es la Ley 8968, que la PRODHAB hace cumplir. Exige consentimiento informado para tratar datos personales y reconoce los derechos de acceso, rectificación y supresión. Cuando usted pega un expediente en una herramienta pública, está tratando datos personales de terceros que confiaron en usted, no en la empresa que opera el modelo. Ahí empieza el problema.

A esto se suma lo que el propio Poder Judicial ordenó puertas adentro. El Consejo Superior aprobó, el 12 de febrero de 2026, los Lineamientos Básicos para el Uso de IA Generativa Autorizada. Cuatro ideas los resumen: la responsabilidad es siempre humana, hay que verificar la privacidad de la información, no se delega la función jurisdiccional a una máquina y se declara y cita el uso de IA cuando corresponde. Son reglas para el juez, pero el estándar que fijan sirve de brújula para todo el gremio.

La herramienta redacta; el abogado responde. Esa frontera no la mueve ninguna actualización de software.

¿Qué puede hacer un abogado con ChatGPT y Claude sin cruzar la línea?

Bastante, si trabaja con cabeza. La clave está en pedirle a la herramienta tareas de forma y de estructura, no de fe pública. Estos son los usos que en mi experiencia rinden y no comprometen el secreto profesional cuando se hacen con los datos anonimizados.

  • Investigación con verificación: pídale que le explique una figura o le sugiera líneas de argumentación, y después confirme cada norma y cada sentencia en la fuente oficial. El modelo abre puertas; no certifica lo que hay detrás.
  • Primeros borradores: un contrato tipo, una demanda esquemática, una carta. El borrador ahorra la página en blanco, no el criterio.
  • Resúmenes de expediente: convertir doscientas páginas en un mapa de hechos y fechas, siempre sobre documentos despersonalizados o en un entorno con garantías de confidencialidad.
  • Revisión de contratos contra un playbook: darle sus cláusulas estándar y pedirle que señale desviaciones y riesgos en un texto de la contraparte.
  • Traducción español–inglés: borradores de traducción de cláusulas o correspondencia, que luego un humano ajusta.
  • Abogado del diablo: pedirle que ataque su propia tesis para encontrar el hueco antes de que lo encuentre el juez.

He contado en otro sitio cómo la IA cambió mi práctica, y el patrón se repite: los mejores resultados llegan cuando el abogado usa la herramienta para pensar mejor y más rápido, nunca para reemplazar el juicio que la ley le exige aportar en persona.

¿Puedo pegar el expediente de mi cliente en un chatbot?

No en una herramienta de consumo. El artículo 41 del Código de Deberes Jurídicos y Morales protege el secreto profesional, y ese deber no distingue entre contarle un caso a un desconocido en un café o escribirlo en una casilla de texto que envía la información a servidores ajenos. Nombres, cédulas, montos, estrategias: nada de eso debe salir de su control. Anonimice antes de consultar. Cambie los datos que identifican a las personas por marcadores genéricos y trabaje con el esqueleto del problema, no con la carne del cliente.

¿En qué se diferencian las herramientas de consumo de las que garantizan confidencialidad?

Es la distinción más importante de todo este asunto y casi nadie se la explica al abogado. Una herramienta de consumo es la versión gratuita o personal de un chatbot: cómoda, rápida y pensada para el público general. Salvo que usted configure lo contrario, la empresa puede conservar y usar lo que usted escribe para mejorar sus modelos. No hay un contrato que la obligue a guardarle el secreto a su cliente.

Las versiones empresariales o profesionales de esos mismos proveedores funcionan distinto. Suelen ofrecer un acuerdo de tratamiento de datos, el compromiso de no entrenar con su información y controles sobre dónde se almacena. Esa capa contractual es la que convierte una herramienta prohibida para datos sensibles en una herramienta que, con criterio, puede tocar más información. La tecnología puede ser la misma; lo que cambia es la promesa jurídica que la envuelve. Antes de confiarle un dato de cliente a cualquier sistema, lea qué dice hacer con lo que usted escribe.

¿Por qué debo verificar cada cita que me da la IA?

Porque estas herramientas inventan con una seguridad desconcertante. El caso Mata contra Avianca, en Estados Unidos en 2023, quedó como la advertencia clásica: dos abogados presentaron ante un tribunal citas de jurisprudencia que ChatGPT había fabricado, sentencias que sonaban perfectas y no existían. Los sancionaron. No es derecho costarricense, pero la lección es universal y viaja sin visa.

El deber de diligencia y verificación del artículo 39 del Código no se suspende porque medie una máquina. Si usted firma un escrito, responde por cada afirmación que contiene, la haya escrito su mano, su pasante o un modelo. La ABA estadounidense, en su Opinión Formal 512 de 2024, lo planteó como buena práctica internacional: competencia tecnológica, confidencialidad y supervisión humana. La preocupación es real. Cuanto más se apoya el trabajo en la herramienta, mayor es la superficie de error si nadie verifica. Trate cada salida del modelo como el borrador de un practicante brillante y desmemoriado: útil, veloz y jamás definitivo sin su revisión.

¿Tengo que avisar que usé IA?

Depende de dónde y para qué. En el ámbito judicial, los Lineamientos del Poder Judicial empujan hacia la transparencia: declarar y citar el uso de IA cuando corresponde. Frente a su cliente, la honestidad es sencilla de sostener y buena para la relación. Nadie espera que usted le informe cada vez que usa un buscador, pero sí que le garantice que el criterio, la responsabilidad y la firma son suyos. Cuando tenga dudas, la regla que no falla es la del abogado prudente: si ocultarlo lo incomodaría, declárelo.

Todo esto se aprende mejor con las manos en la herramienta que leyendo advertencias. Para eso preparé un taller de IA para abogados, donde practicamos estos flujos con casos reales anonimizados y montamos los resguardos de confidencialidad paso a paso. La teoría orienta; el hábito protege.

¿Cómo empiezo sin ponerme en riesgo?

Empiece por lo que no tiene cliente adentro. Practique con documentos públicos, con una sentencia ya firme, con un contrato modelo sin partes reales. Fije desde el primer día tres costumbres y no las suelte.

  1. 01Anonimice antes de escribir: ningún dato que identifique a su cliente entra en una herramienta de consumo.
  2. 02Verifique después de leer: cada norma, cada cita y cada monto se confirma en la fuente oficial antes de firmar.
  3. 03Responda siempre usted: la máquina redacta, usted decide, usted asume. Esa cadena no se delega.

Con esas tres reglas, la inteligencia artificial deja de ser una amenaza y se vuelve lo que en realidad es: una herramienta poderosa en manos de alguien que sigue siendo responsable de lo que produce. El abogado que la usa bien no se parece menos a un abogado. Se parece más.

Mayid Brenes

Mayid Brenes es abogado y notario público con más de treinta años de ejercicio en litigio administrativo y laboral, derecho público y energía. Fue Director Jurídico de RECOPE, la empresa nacional de energía.

Preguntas frecuentes

¿Es legal usar ChatGPT o Claude en el ejercicio de la abogacía en Costa Rica?

Sí. No existe ninguna ley que lo prohíba y el país cuenta con la estrategia nacional ENIA 2024–2027. La actividad se rige por la Ley 8968 de protección de datos y por el Código de Deberes Jurídicos y Morales, que fijan los límites de confidencialidad y diligencia.

¿Puedo introducir datos confidenciales de mi cliente en una herramienta de IA?

No en una herramienta de consumo. El artículo 41 protege el secreto profesional y la Ley 8968 exige cuidar los datos personales de terceros. Anonimice la información antes de consultar o utilice únicamente entornos con garantías contractuales de confidencialidad.

¿Qué pasa si la IA me da una cita o sentencia falsa?

Usted responde por ella si la firma. El deber de diligencia del artículo 39 recae sobre el abogado. El caso Mata contra Avianca en Estados Unidos, con sanciones por citas inventadas, muestra el riesgo. Verifique toda referencia en la fuente oficial.

¿Debo avisar al tribunal o al cliente que usé inteligencia artificial?

En el ámbito judicial, los Lineamientos del Poder Judicial promueven declarar y citar el uso de IA cuando corresponde. Con el cliente, lo esencial es garantizar que el criterio y la responsabilidad son suyos. Ante la duda, transparente el uso.

¿Qué diferencia hay entre una herramienta gratuita y una empresarial?

La versión de consumo suele poder conservar y aprovechar lo que usted escribe. La versión empresarial ofrece acuerdos de tratamiento de datos y el compromiso de no entrenar con su información. Esa capa contractual decide qué datos puede tocar cada una.

Fuentes

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